JOHN BANVILLE

John Banville prefiere las novelas que escribe para su álter ego

05/12/2011 por: Julio Vallejo

John Banville

El escritor irlandés John Banville, camuflado bajo el seudónimo de Benjamin Black, publica En busca de April, su tercer libro protagonizado por el forense Quirke. El novelista irlandés se muestra más contento con los libros de su álter ego que con los que firma con su propio nombre.

“Estoy orgulloso de los libros de Benjamin Black, porque están bien hechos; algunos de John Banville los odio. No son malos, quizá son mejor que los de cualquiera, aunque no son suficientemente buenos para mí”.

Las palabras de John Banville (Wexford, Irlanda, 1945) demuestran cómo el escritor de novela negra que firma bajo el seudónimo de Benjamin Black ha ido ganando terreno al prestigioso autor de El libro de las pruebas oEl Mar, obras firmadas con su verdadero nombre.

Quirke, el forense con dotes detectivescas creado por Black para sus thrillers, ha ido consiguiendo poco a poco el cariño y apoyo entre los aficionados del género negro, aunque no sea especialmente un modelo de conducta.

Su alcoholismo y el abandono de su hija cuando era un simple bebé son algunos de los muchos pecados del protagonista de El secreto de ChristineEl otro nombre de Laura o En busca de April, recientemente publicada en castellano.

El propio Banville reconoce que Quirke “no es muy simpático” y admite que se parece a él mismo más de lo que quisiera. El personaje -según palabras del escritor- es “como una roca en el mar con verdín encima”, en referencia a la incapacidad que tiene el protagonista para evolucionar.

No obstante, el escritor deja entrever que podría hacerlo en las dos próximas entregas aún inéditas en España.

El peculiar forense investiga sus casos en la brumosa Irlanda de los años 50, un país que, como se aprecia en libros como En busca de April, estaba inmerso en un catolicismo que parecía invadirlo todo. Lejos de querer hacer una crítica a la religión establecida, Banville establece una curiosa relación entre religión y el género policíaco.

Todas las novelas negras de ficción tratan sobre la moral. Hay un crimen, alguien ha hecho algo que está mal y se mantiene secreto. Ese secreto es lo que hay que descubrir en el libro. Es, sin ninguna duda, una representación perfecta de la confesión en la Iglesia Católica”, argumenta el responsable de El Mar.

Influido por escritores como Richard Stark y Richard Stark, el autor de El libro de las pruebas se muestra sorprendido por el boom de la novela negra procedente del norte de Europa.

De los novelistas suecos destaca a Henning Mankell, aunque crítica duramente al responsable de la trilogíaMillennium.

“Los libros de Stieg Larsson son un mal fenómeno. Están muy mal escritos”, opina el irlandés.

“Sus libros están hechos con la fórmula perfecta para ser un éxito. En todos hay violencia sexual extrema contra las mujeres, una joven que es ambivalente sexualmente y busca aventura, así cómo un héroe políticamente correcto que se lleva a la cama a toda mujer que conoce”, opina.

No menos crítico se muestra con Bob Dylan, uno de esos nombres que siempre se barajan en ternas de aspirantes a los premios Nobel de Literatura.

Para el novelista, el mítico cantante practica un “surrealismo cansado”, que no es merecedor del galardón de la academia sueca. En cambio, sí alaba al Nobel 2011, Tomas Tranströmer, a quien califica como “un poeta maravilloso”