EL UNIVERSO

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HIJO BASTARDO DE LA REINA ISABEL

Shakespeare pudo ser el seudónimo de un hijo bastardo de la reina Isabel

19/12/2011 por: Julio Vallejo

 

“Creo que Edward de Vere fue Shakespeare; si usted no lo cree así, tiene unas divertidas coincidencias que explicar”. Las palabras del gran Orson Welles, magistral director de cine y experto conocedor del mito de la literatura anglosajona, demuestran que las sospechas sobre la autoría de las obras atribuidas al hombre de Stradford no son nada nuevo. Ya, en 1857, Delia Bacon puso en duda que un hombre de campo como Shakespeare fuera realmente el creador de unos escritos que demuestran un amplio conocimiento de la vida en la corte.

Unos años más tarde, en 1920, Thomas Looney constataba las más que evidentes semejanzas entre la obra de Edward de Vere y la firmada como William Shakespeare. Nacía así la principal teoría que cuestionaba la identidad sobre el gran dramaturgo y poeta inglés. Desde entonces, muchos han sido los que han defendido que el conde de Oxford fue el responsable de obras maestras como Hamlet, Otelo o Romeo y Julieta, entre otras muchas. Ahora Anonymous, la película de Roland Emmerich, y Ver, comienza, un ensayo del español Ricardo Mena, avivan otra vez la polémica sobre la verdadera identidad de uno de los mayores genios de la literatura anglosajona. Emmerich, autor de aparatosos blockbusters como Independence Day o 2012, nos ofrece un thriller político que gira en torno a la figura de Edward de Vere, al que se atribuye la verdadera autoría de los textos firmados como William Shakespeare. El director nos dibuja al conde de Oxford como un hombre culto, criado en una casa noble e hijo ilegítimo de la reina Isabel I de Inglaterra, con la que tuvo una relación incestuosa. En el filme, el noble se convierte, además, en una figura fundamental en las luchas por la sucesión al trono que protagonizaron los Tudor y los Essex.

Lejos del thriller histórico del realizador alemán, Ver, comienza, el libro de Ricardo Mena, aborda con toda la meticulosidad posible los motivos que hicieron que el noble se refugiara en un hombre de paja como William Shakespeare para poder dar salida a sus inquietudes artísticas. Una de las razones de este ocultamiento se encuentra, según Mena, en la pésima fama que tenían los literatos en la Inglaterra del siglo XVI. “Estaba muy mal visto que los aristócratas como De Vere se dedicarán a escribir obras de teatro. Se puede apreciar en los sonetos de Shakespeare, donde el autor pide que se apiaden de él porque tiene las manos manchadas como el tintorero”, explica el escritor. Por otra parte, la verdadera identidad De Vere, hijo ilegítimo de Isabel I según diversas fuentes, tampoco hacía muy recomendable una excesiva publicidad sobre su persona. Recordemos que Isabel I era conocida como La Reina Virgen, aunque la realidad distaba mucho de ser verdad, como demostraría la existencia de un vástago bastardo como el conde de Oxford.

Resulta, sin embargo, curioso que De Vere escogiera a William Shakespeare, un hombre de escasa formación, como tapadera para hacer públicos unos escritos que eran más propios de un noble de amplia cultura. Según Ricardo Mena, hay una explicación bastante plausible: el conde de Oxford quería que, con el paso del tiempo, se descubriera que él era el verdadero autor de las obras atribuidas al hombre de Stratford. No obstante, los escritos firmados como Shakespeare no serían fruto solo de la mano del supuesto hijo bastardo de Isabel I, sino que incluirían a otros escritores supervisados por el propio conde de Oxford. Esto explicaría –según Mena- la gran calidad literaria de textos como Hamlet-presumiblemente escritos directamente por el propio De Vere- frente a otras obras menos logradas, que serían trabajos de los miembros de su peculiar escuela de amanuenses que el noble fundó y apoyó económicamente.