STEFAN ZWEIG

Relatos ‘Las hermanas’ de Stefan Zweig

 27 de enero de 2012 | 19:36

Aunque ya apenas nos acordemos de las navidades, no hace tanto que las celebramos. Por mi parte, sigo acumulando chuches que me trajeron los Reyes Magos y las lecturas que tuve mientras duraban las fiestas. Una de ellas fue Las hermanas de Stefan Zweig, un relato corto, muy corto, pero ya sabéis que navidades y tiempo libre son dos cosas incompatibles, al menos en mi trabajo.

‘Las hermanas’ comienza como comienzan tantas historias, con un viajero interesado en una construcción que luce dos torres gemelas. La curiosidad le llevará a preguntar y por respuesta recibirá un cuento, una leyenda, la historia de dos hermanas. Helena y Sophia, hijas de una tendera de la más baja condición social y un caballero que atenta contra el rey, apenas han nacido cuando acaban de perder todo el esplendor de su casa. Vivirán de forma miserable mientras su madre se gana el sustento vendiendo especias y pan de miel en un mohoso callejón. Pero las niñas han heredado de su madre la belleza singular y de su padre el ardor guerrero y crecerán, iguales, gemelas como dos gotas de agua que ni siquiera su madre sabe distinguir. Sin embargo, igual de bellas son ambiciosas y, celosas la una de la otra, querrán siempre superarse mutuamente, lo que las llevará a querer alcanzar la excelencia, sí, pero en campos muy diferentes…

De esta manera, con el doble juego de la moral y la picaresca, cada una tomará un camino, diametralmente opuesto al de su hermana. Una, santa, la más santa entre las novicias; la otra, prostituta, la más ardiente de todas ellas. Pero no todo quedará así, y los celos y el afán de superación nos llevará hasta un final inesperado… ‘Las hermanas’ tiene como subtítulo Conte drolatique, es decir, cuento de humor, y es precisamente con ese toque como nos cuenta Zweig esta particular historia. Un cuento pícaro, sin llegar a la carcajada pero con una sonrisa en la cara. Un cuento que nos recuerda lo delgada que es la línea entre la virtud y el escándalo, lo cercanas y parecidas que son en muchos casos. La prosa maestra de Zweig nos lleva embrujados por la vida de estas dos hermanas, virtuosas y disolutas, en un cuentecito que se lee en un suspiro, sensual y humorístico. Stefan Zweig nació en Viena en 1881.

Autor tremendamente popular en vida, parece que en los últimos años vuelve a tener una merecida posición entre los más grandes autores del siglo pasado. Escritor incansable de novelas, cuentos, ensayos y biografías, su estilo te atrapa desde las primeras líneas, conocedor como nadie de los intrincados sentimientos humanos. Algunas de sus obras más conocidas son, por citar sólo algunas, Veinticuatro horas en la vida de una mujer, La mujer y el paisaje o Carta de una desconocida. Se suicidaría en Petrópolis, Brasil, en 1942 angustiado por el avance del nazismo y firmemente convencido del fin de Europa tal y como la había conocido. Ya os he comentado en numerosas ocasiones lo muchísimo que me gusta Stefan Zweig. Me gustan especialmente sus relatos, y en ocasiones como esta, en las que no tengo mucho tiempo y tengo ganas de leer algo que pueda terminar rápidamente, no es raro que me decante por algunos de sus libros.

Hace relativamente poco compré otro libro de relatos suyos y aún lo tengo pendiente, pero tranquilos que cuando lo lea, seréis los primeros en saberlo. No sólo los extraños, ni siquiera su propia madre era capaz de distinguir a aquellas dos niñas que tenían la misma edad y la misma figura. A Helena y Sophia. Tan completo era su parecido. De modo que hizo que Sophia llevara como brazalete una cintita de tela para diferenciarla de su hermana gracias a aquel distintivo. Pero si oía sus voces o tan sólo veía los rostros de sus gemelas, entonces no sabía con qué nombre debía llamar a cada una de ellas de tan semejantes como eran.

 Sarah Manzano, Papel en blanco

Editorial Acantilado Colección Cuadernos del Acantilado 64 páginas ISBN: 978-84-15277-34-7

Traducción: Berta Vias Mahou 11 euros

Más información | Ficha en Acantilado En Papel en Blanco | ‘Viaje al pasado’, de Stefan Zweig

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