UN JARDÍN ABANDONADO POR LOS PÁJAROS

 

Un jardin abandonado por los pájaros de Marcos Ordóñez

Posted: 24 Feb 2013 08:13 AM PST

 

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Marcos Ordóñez es un hombretón recio, fuerte y culto, muy culto. Siempre me sorprenden los hombres más grandes que yo, aquellos que al estrecharme la mano consiguen esconderla entre la suya. Con un gesto cordial me pide dos minutos para salir a fumar a la puerta del hotel. Accedo gustoso, así tengo tiempo de repasar los últimos apuntes de su obra Un jardín abandonado por los pájaros, un libro que me ha sorprendido por la cordialidad que desprende, por mantener el tono cercano, “a la altura de los ojos” como dice el mismo autor, ni por encima ni por debajo; en su justo lugar.

Cumplidor regresa a tiempo. Aprovecho el comentario sobre la puntualidad para lanzarle la primera pregunta precisamente sobre el tiempo, sobre si era este el momento adecuado de su vida para escribir esta obra. Humilde se encoje de hombros. La historia de parte de su familia ya había aparecido en obras anteriores, pero ahora sí quería hacer algo más. No algo más grande dado que este libro parte de las grabaciones de historias que su madre le contó. “Mi madre contaba muy bien” apunta. Pero la historia, las historias que cuenta fueron creciendo y convirtiéndose en un río y una laguna. Sonríe satisfecho de su metáfora que luego explica. “La laguna es mi vida de niño, hasta los 16 años que es cuando se cierra la etapa de la casa de mis abuelos y concluye la obra; una lagunita”. El río es la vida de sus abuelos maternos y paternos, de sus padres, de sus tíos, de todos aquellos que han vertido sus aguas para que él, simplemente por la inclinación natural del relieve familiar fuera convirtiéndose en ese remanso de aguas calmas que es y que tranmite.

El lector difícilmente sabrá si las historias que cuenta son autobiográficas, biografías de sus familiares, autoficciónes o ficciones en general; como me preocupa la génesis de la misma inquiero de él qué parte hay de cada cosa. Comienza respondiéndome a la siguiente pregunta que iba a formularle lo cual allana el camino: “La memoria es traicionera. No sé si las cosas eran así, pero así son como las he sentido y así es como las han vivido aquellos que me las han contado. Por supuesto que ha habido que imaginar qué sentía mi abuelo o mi padre en determinada circunstancia, ambientarlo, pero llamar a eso ficción sería exagerado, es simplemente darle forma y sustancia al contenido, llenarlo de la luz que había, de los olores, de los objetos, de los gestos…”

También de los sueños -le corto su razonamiento- pues existen muchos sueños contados en su libro. ¿Son esos sueños reales? Tranquilo, se inclina hacia atrás y por fin veo su sonrisa, amable, de hombre sencillo. ¿Sueños reales? ¿Se puede decir eso? Asiente y afirma, “sí, son reales por dos razones, primera por que no me los he inventado, son sueños que he tenido. En segundo lugar, al soñar con mis familiares muertos existían de forma tan real como en la vida misma, al menos antes de despertar. Y son reales por una tercera razón que puede sonar esotérica pero que no lo es: porque me he inducido a soñar sobre algunos detalles tan inasibles que se me escapaban. Quería recordar qué había en cierto rincón de la casa de mis abuelos, a qué olía en esa estancia, y me esforzaba en la duermevela por apuntar hacia aquello que buscaba. Y sí, sí conseguí soñar con eso y extraer detalles que ahora he podido incorporar en mi libro.”

Curiosamente el premio Nadal de este año, Estaba en el aire de Sergio Vila-Sanjuán está basada en la misma época y lugar que Un jardín abandonado por los pájaros, los años sesenta en la Ciudad Condal. Sus ojos se abren con la expresión de quien sabe algo que el otro desconoce. “¿Sabías que Vila-Sanjuán nació el mismo día del mismo mes del mismo año que yo? Por supuesto los dos en Barcelona. Lo conozco desde hace mucho tiempo pero él era de un barrio mejor que el mío, de Tuset y por eso su historia es la una familia de otro nivel diferente a la mía”. Le pregunto si aquel tiempo fue realmente el primer claro de luz del franquismo. Coincide, aún dentro de la espesa y gris niebla de la dictadura fue entonces cuando entró algo de aire fresco, algo de nuevo se empezó a llevar el ambiente cargado de la posguerra. Mientras Vila-Sanjuán recordaba la nevera como un gran invento, Ordóñez me cuenta la beatífica mirada que todo el que pasaba dedicaba a los pollos al ast dando vueltas mientras se cocinaban, cómo la gente se agrupaba para ver aquello que significaba “progreso”. Las tiendas de electrodomésticos con muchas televisiones reproduciendo el mismo programa con varias personas pegadas al escaparate producían el mismo efecto. Y no diremos nada cuando una cámara te grababa y podías ver tu imagen en otra pantalla. Su rostro rememora aquel momento con un gesto travieso a la par que orgulloso. “Si, creo que entonces, pese al franquismo y su dictadura empezó a cambiar la situación”.

Me cuesta hacerle la siguiente pregunta pues no sé cómo la va a encajar, pero su respuesta y su tono me dejan tranquilos. No siempre es fácil hablar de política con un escritor -empiezo-, tampoco es fácil encontrar quien nos recuerde la guerra civil y la posguerra desde una perspectiva familiar cercana al régimen. (Ya lo he soltado, siendo lo más diplomático posible). Ordóñez me habla de Andrés Trapiello y su tercera España. Respiro tranquilo, es un tema que domino, mi conversación con el autor de Ayer no más versó sobre esa tercera España, la de quienes ni apoyaban la extrema derecha ni la izquierda radical, la de la gente sensata que sólo buscaba sobrevivir en una guerra que no era la suya. Dentro de esa tercera España, Ordóñez profesa admiración por su padre, quien se ocultó en la Embajada polaca de Madrid, fue asilado en aquel país llevando una vida placentera, pero decidió volver a combatir -no me importa el frente, apunta- por aquello que creía, más bien quedarse escondido. Pero también admira a su  abuelo que cuando fue llamado a filas se hizo el paleto tonto de cuartel en cuartel para evitar su incorporación siendo finalmente escondido en la masía de una vecina hasta que terminó la guerra. “No sé si hubiera sido capaz de hacer lo que ellos hicieron pero me parece muy loable su actitud y por eso lo transcribo en este libro”.

Giro hacia su estilo, Marcos Ordóñez escribe mucho. Cuando se es tan prolífico el estilo suele resentirse. Sin embargo, al leerle, su prosa esta muy cuidada, su vocabulario es cultivado sin ser altisonante y su tono es tan cercano que cualquiera se siente cómodo entre sus páginas, sus recuerdos, sus historias y aventuras. Quiero saber si esto lo hace por que sus lectores se lo exigen o porque quiere hacer un trabajo de calidad. Se tumba hacia atrás en el sillón, abre sus enormes brazos y me dice “las dos cosas, pero te diré la verdad, me he sentido tremendamente cómodo escribiendo este libro, muy a gusto. Es el libro en el he podido trabajar más tranquilo”. Y eso se nota, le digo. Cualquier lector que se precie de serlo sabrá disfrutar de esta gran obra precisamente por su sencillez, erudición y cercanía, algo tan incompatible en la literatura actual que solo por eso merece ser leído.

Enhorabuena Marcos Ordóñez y gracias por tu trabajo.

 

 

Escrito por Marcos Ordóñez

Marcos Ordóñez es escritor, crítico teatral y profesor de guión y dramaturgia. Entre sus obras publicadas destacan Una vuelta por el Rialto (1994), Rancho Aparte (1997), Puerto Ángel (2000), Tarzán en Acapulco (2001), Comedia con fantasmas (2002), Beberse la vida (2004), Detrás del hielo (2006) y Turismo interior (2010), así como las recopilaciones críticas Molta comèdia (1996) y A pie de obra (2003). Sus críticas teatrales, publicadas semanalmente en la sección Puro teatro del suplemento Babelia de El País lo han convertido en referente para muchos espectadores y gente de teatro.

 

Ficha técnica

P.V.P. 20,00€
P.V.P E-book 16,99€
480 pags.

Personajes inolvidables, películas, tiendas, programas de radio y televisión, canciones, teatros, bares, salas de cine y cientos de lugares que nos devuelven una Barcelona en blanco y negro pero rebosante de vida y color.
Un espléndido homenaje al poder del recuerdo.
A medio camino entre libro de memorias y novela, Un jardín abandonado por los pájaros es un espléndido homenaje al poder del recuerdo, un relato de infancia y aprendizaje y la crónica de un mundo desaparecido: la Barcelona de los años 60. Con la dosis justa de nostalgia, siempre tamizada por el humor, y una ternura auténtica y poderosa, Marcos Ordóñez hilvana una saga familiar con evocaciones históricas y desfilan por sus páginas personajes inolvidables, películas, tiendas, programas de radio y televisión, canciones, teatros, bares, salas de cine y cientos de lugares que nos devuelven una Barcelona en blanco y negro pero rebosante de vida y color. Con una prosa rica y exuberante, una gran capacidad de emocionar al lector y un talento extraordinario para contar historias, Marcos Ordóñez nos ofrece un relato autobiográfico que mantiene la tensión dramática y el ritmo narrativo de las grandes novelas.

 

Reseñado por Pepe Rodríguez

 

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