TZVETAN TODOROV

Elogio de lo cotidiano de Tzvetan Todorov

Posted: 12 May 2013 12:39 PM PDT

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    Hubo un tiempo en que el tema religioso primaba en la pintura europea y americana (sobre todo en Hispanoamérica). Ello se debía no tanto a la fe que, en mas o en menos, pudieran profesar los pintores como al hecho de que la Iglesia, como ejercicio propio de la manifestación de sus credo y de sus intereses (su poder sí es, también, de este mundo), era quien encargaba el trabajo a los  pìntores. Y les pagaba.

El resultado, si bien de elevado nivel artístico, resultaba a la vez (o podía resultar) un tanto lúgubre por el tema y por su implícito efecto deliberado sobre el espíritu emocional del espectador. Una visión que, hacia el siglo XVI, un siglo culturalmente defensor y propiciador de los viajes de exploración, de la observación de la naturaleza y de la aventura hacia lo nuevo y desconocido resultaba, cuando menos, impropio.

Fue, al parecer, Guillermo de Orange quien dio orden de un cambio de actitud, de temáticas. Así, a través de encargos y haciendo gala de los buenos resultados del comercio, invitó al cultivo de temas más próximos a la realidad cotidiana: los temas pictóricos, pensaba,  habrían de ser más profanos, más luminosos; menos constriñentes o amenazadores como, en muchos casos, cultivaba la temática religiosa.

El propio Todorov, este eminente socio-antropólogo-filósofo lo expone de una manera muy clara: “Recordemos otra forma de interpretación,
perfectamente legítima en el caso de la pintura holandesa del siglo XVII: la que se pregunta por el sentido genérico, o típico, de la escena representada. Las actividades domésticas evocan las virtudes de la dedicación, del trabajo, del cumplimiento del deber y los juegos, la bebida y las escenas de burdel ilustran diferentes formas de disipación” El mismo credo religioso, sin duda, había cambiado.

Tal es el motivo esencial de que trata el libro: analizar, a través de magníficos ejemplos de la pintura de la época, la fuerza innovadora y la expresión de una forma de vivir en una sociedad ya no condicionada por la religión, y sí por los bienes materiales. Es así que, en hermosas láminas, podemos encontrar en el libro ejemplos de la obra de Rembrandt, Vermeer, Metsu (una grata sorpresa), Frans Hals o De Hooch. Se estudian, analizan e interpretan las imágenes con un cuidado y una capacidad obervadora extraordinarias,  de tal modo que lo aprendido de ello resulta muy revelador y didáctico

Un libro, pues, si bien breve, hermoso y representativo de la época citada, y ello tal vez porque “En general, a las personas representadas en los cuadros holandeses del siglo XVII parece gustarles lo que hacen. Pero sobre todo a los pintores parece gustarles las personas a las que pintan y el mundo material que las rodea”.

Ficha técnica

Páginas: 128 Precio: 22€
CÓMPRALO EN LETRAS DE PAPEL
A lo largo de la historia del arte se han producidovarias rupturas temáticas y de estilo: así por ejemplo cuando en el siglo xv, junto a la representación de lo divino, irrumpe en la pintura el retrato del individuo. (Véase Tzvetan Todorov, «Elogio del individuo», Galaxia Gutenberg, 2006.) Otra no menos relevante tiene lugar cuando en la pintura holandesa del siglo xvii, en vez de los personajes históricos, mitológicos o religiosos, las telas se pueblan de temas de la vida cotidiana. De repente parece como si ni en la pintura ni en el mundo no hubiera ya espacio para héroes ni santos. Los soldados, que encarnaron siempre las virtudes heroicas por excelencia, aparecen descansando o tomando vino, jugando a cartas, cortejando a jóvenes damas o durmiendo. La pintura pasa a someterse únicamente a lo existente y evita la idealización y lo edificante. Deja de inventar la belleza para descubrirla en lo que rodea al hombre. Y busca convertir en bello aquello que no lo es. ¿Por qué se produce esta transformación? ¿Por qué en los Países Bajos? ¿De qué cambios más profundos en la sociedad europea es el reflejo? ¿Qué nos enseña hoy que vivimos amenazados por nuevas formas de degradación de la vida cotidiana? Éstos son algunas de las preguntas a las que se enfrenta Tzvetan Todorov en el presente libro a través del estudio de obras maestras de Rembrandt, Vermeer, Metsu, Franz Hals, Gerard Dou o De Hooch entre otros. Una muestra más de su magisterio a la hora de descubrir y explicar las grandes corrientes subterráneas que mueven la historia de las sociedades humanas.

 

Reseñado por Ricardo Martínez

 

 

Escrito por Tzvetan Todorov

Nació en Bulgaria en 1939 y emigró a París en 1963. Estudió filosofía del lenguaje con Roland Barthes e integró el círculo de estructuralistas franceses agrupados en torno a la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales de París a mediados de la década de 1960.
Es autor de numerosas obras sobre literatura y ciencias sociales, y fue codirector de la revista Poétique. Se ha desempeñado como Director de Investigación Científica de Francia.
Luego de un primer trabajo de crítica literaria dedicado a la poética de los formalistas rusos, su interés se extendió a la filosofía del lenguaje, disciplina que concibió como parte de la semiótica o ciencia del signo en general. Como ensayista, historiador y filósofo se ha interesado, además, en el análisis de la cultura y en temas como la democracia, la memoria histórica, el estudio del Otro y la tolerancia.

 

 

 
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