MARIAN IZAGUIRRE

La vida cuando era nuestra de Marian Izaguirre

Posted: 15 May 2013 11:52 AM PDT

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Amor, guerra, lujo, miseria, amistad, literatura -mucha literatura, muchos libros y libreros- y lealtad entrelazadas en una novela amable, positiva y fácil de leer para cualquier nivel de lector. Esa es la atractiva propuesta de la nueva obra de Marian Izaguirre publicada por Lumen, una apuesta ganadora para lectoras en la cual los lectores se sentirán también como en casa. Marian sonríe ampliamente cuando le cito lo anterior, abriendo las manos en un gesto cordial me dice:

Me dan ganas de aplaudir porque algunas de estas cosas no las había comentado nadie pero son importantes, como la lealtad, el apoyo mutuo. Incluso el tema del lujo porque es muy bueno que se sepa que estos personajes que han tenido un pasado al que han renunciado libremente.

Dos mujeres diferentes ante un libro cuya lectura practican en común. Alice en la cincuentena, extranjera en el Madrid de la posguerra de 1951, culta, pudiente, amable, en el otoño de una vida cuya primavera fue segada brutalmente. Lola, madrileña mucho más joven, luchadora pertinaz, amante de la literatura, unida a Matías, editor en la España republicana y ahora triste librera de un cuchitril que sobrevive gracias a la venta de papelería. Una novela en común, aparecida por ensalmo en la librería, La muchacha de los cabellos de lino. Durante buena parte de la novela las protagonistas leen esta otra novela y nosotros con ellas. ¿Cómo surgio la idea de ese juego, de esas cajas chinas en tu obra?

La idea del libro dentro del libro es algo que hecho siempre en mis novelas. En este caso está la formula de que ambas tramas van creciendo juntas y van interconectándose y repercuten y producen reflexiones. Podría haber sido una historia seguida pero es mucho más rico tanto al leerlo como al escribirlo.

Dos tramas bien diferenciadas más una tercera de ficción con personajes femeninos casi opuestos: Alice de quien poco a poco vamos conociendo su pasado internacional tras pasar por varios países y dos guerras y Lola, una mujer con un pasado denso pero que en 1951 es tan real y cotidiana como cualquier otra mujer madrileña de principios de los cincuenta. ¿Ha supuesto todo un desafío unir a mujeres tan dispares?

Me gusta mucho hacer esto. Creo que precisamente esa diferencia de edad permite cambiarse cosas que uno no tiene o no va a tener nunca. Alice brinda a Lola una sabiduría y Lola le da a Alice la frescura y el saber que puede ayudar.

¿Realmente falta eso en la sociedad actual la amistad al margen de la edad?

    Es una cosa que me gusta mucho pero esta sociedad ha ido por caminos en los que la gente se relaciona poco. Han desaparecido las agrupaciones de barrio o de vecinos, con intereses diferentes y relaciones diferentes. Hasta que han llegado los chavalines del 15M que han dicho basta con esto. Otras situaciones como los bancos del tiempo y los grupos de consumo demuestras que sigue siendo una necesidad social.

Los dos tramas se cruzan en la guerra civil. Ambas mujeres la viven en España, una desde las Brigadas Internacionales y otra desde el Madrid republicano. No se encuentran ni se buscan. Sin embargo se conocen. ¿Sigue siendo necesario recurrir a la guerra civil o a sus efectos en la posguerra siempre que se novela sobre el siglo pasado en nuestro país?

El enfoque sobre el voluntariado es algo que me sensibiliza ahora mismo. Los voluntarios de las BBII me llaman la atención mucho, por que no eran soldados, dejan sus países a morir. Desde el punto de vista español es algo subsidiario tan solo al final y con pocas páginas.

Los tres personajes son muy diferentes, no resulta fácil dar forma a una mujer europea de más de cincuenta, a una española más joven hundida por la posguerra y a un luchador, editor y casi perfecta pareja dándoles el tratamiento individualizado a cada personaje ¿Cómo consigue dotar de personalidad y espacio propia a cada uno de sus personajes?

Es un vicio que tengo, me dicen que aparecen muchas obras de escritores pero no son mis escritores sino los que yo pienso que a mis personajes les van a gustar, a Alice pues Katherine Mansfield, a Rose Emily Dickinson,  a Lola los escritores franceses de vanguardia. Voy dándoles  a estos personajes una voz, unos gustos y unos deseos partiendo de escenas que luego elimino. Por ejemplo escribo una escena de algo que le pasa a Lola en el colegio pero luego la borro, aunque yo sé que eso ha pasado y que ha modelado su personalidad. Eso es muy importante para mí hace que la historia que cuentas tenga mucho que ver con la verdad.

Todos tienen su espacio propio y su espacio en común, es decir un lazo que no aprieta y que se disfruta. ¿Es ese tipo de espacios una de las claves del amor y la amistad?

La libertad es el garante de que las cosas vayan bien entre las personas, las parejas, los trabajadores todos deben tener su espacio y su hueco propio.

La trama que avanza de forma fresca y fluida por sus diferentes tramas está trufada de frases que obligan al lector a pausar la lectura, cerrar el libro y meditar unos minutos. Le preguntamos a Marian por tres de ellas:

“Que echo en falta la vida cuando era nuestra”.

Lola tenía una vida en la que habías caminado y de repente un gobierno o un no sé qué te lo arrebata, queda truncado. Los que tenían referentes culturales lo han perdido junto con el bienestar económico. Sin embargo ha anidado el miedo, el temor, el remordimiento que hace que eché en falta la vida cuando era nuestra.

“Mi patria era Henry, el hueco de un hombro donde apoyo la cabeza

Un guiño personal, esa es una frase de mi vida personal

Pero lee, lee siempre que puedas. Eso te salvará

Un homenaje a la literatura, le debo la escritora soy y la persona que soy

La anterior obra de la autora versaba sobre música. Ella tuvo que documentarse y aprender muchísimo sobre el tema. Lejos de ser una carga para Marian es un logro personal seguir aprendiendo a la par que cumple con su vocación literaria, por eso nos interesa saber ¿Qué ha obtenido personalmente de esta obra?

He ganado en esta octava novela la capacidad de descubrir cosas sobre mi oficio. Escribir sobre buenas personas. Y el que me digan que este libro solo lo podía escribir una buena persona me llena por completo.

Por ende ¿Qué le gustaría dar al lector?

Que viera la cantidad de mundos que hay dentro de un libro y las diferentes lecturas que tiene este libro, los diferentes niveles en los que se puede leer.

En estos días extraños que vivimos queremos saber por último cómo nos vendería Cuando la vida era nuestra.

Leedlo que os vais a emocionar.

Cuando la vida era nuestra es un homenaje a la mujer, a la lucha incansable por su libertad desde todos los ámbitos incluidos el del lujo y la riqueza; un monumento a la literatura y a los libreros que sobrevivieron bajo el oscurantismo de la posguerra. Un ejemplo de como la amistad debe superar la edad pues sólo así enriquece lejos de la endogamia inter pares. Y, como no, un ejemplo de cómo el amor, en todos sus ámbitos, es más fuerte que la muerte.

No se pierdan el novelón de esta Feria del Libro.

Reseñado por Pepe Rodríguez

 

 

Escrito por Marian Izaguirre

Marian Izaguirre nació en Bilbao y ahora reside en Ma¬drid, en una casa donde se van juntando amigos, libros y buena música. Licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense, ha desarrollado una labor ocasional en el campo del periodismo, la comunicación y la publicidad, mientras se dedicaba de forma ininterrumpida a la escritura.
Hace ahora veinte años que vio la luz su primera novela La vida elíptica, con la que obtuvo el histórico
Premio Sésamo. Desde entonces ha publicado cinco novelas más: Para toda la vida (1991), El ópalo y la serpiente (1996), La Bolivia (2003), El león dormido (2005) y La parte de los ángeles (2011). Es también autora del libro de relatos Nadie es la patria, ni siquiera el tiempo (1999), que obtuvo el premio Caja España y que recoge los cuentos escritos a lo largo de diez años.

 

Ficha técnica

PVP.: 19,90 € 410 págs.
CÓMPRALO EN LETRAS DE PAPEL
La vida cuando era nuestra es la España de los cincuenta, donde se lee la biografía de una mujer que atraviesa las dos grandes guerras hasta desembocar en la Guerra Civil y, sin embargo, deja una inquietante cercanía: “El futuro es el lugar menos seguro de cuantos podamos imaginar”, nos recuerda. O la escena cuando Alice inventa su nombre:
-Me llamo Lola, ¿Y usted?
-Alice –le contesté de sopetón, quizá porque todos vivíamos hacía mucho en un país de patéticas maravillas.
Aunque en el fondo, Marian Izaguirre nos quiera salvar. “Afortunadamente, el futuro siempre se conjuga en condicional”, que diría Alice.

 
 
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