CARLA CARMONA

En la cuerda floja de lo eterno de Carla Carmona

Posted: 04 Jun 2013 12:13 PM PDT

En la cuerda floja de lo eterno_cubierta

 

La figura y la obra de Egon Schiele, el máximo exponente del expresionismo austríaco, son indudablemente merecedoras de una de esas rigurosas monografías a las que nos tiene acostumbrados Acantilado Editorial. Y el resultado es, de nuevo, espectacular, por cuanto la autora se embarca en un encomiable proyecto de síntesis unificadora y lo expone, además, mediante una voz de una contundencia y precisión poco habituales, el complemento idóneo a su penetrante mirada.

El objetivo de Carmona es demostrar la existencia de un lenguaje común a las expresiones culturales, críticas con la ortodoxia secesionista, que confluyen en aquella Viena finisecular que, por una inercia directamente proporcional a su peso en el mundo, se prolonga en el tiempo hasta el desastre de la Gran Guerra. Un conflicto en el que tantos jóvenes creadores buscaron la expiación de sus culpas o la sublimación de sus ideales, no pocos de forma voluntaria, como dos de los principales personajes a los que acude la autora para justificar sus argumentos: el poeta expresionista George Trakl y el filósofo Ludwig Wittgenstein.

Es en la obra de este último donde Carmona encuentra la enunciación de unos principios éticos y estéticos asumidos por Schiele. El punto siete del ‘Tractatus’ (uno de los dos lugares a los que Agustín Fernández Mallo afirma regresar siempre) es escueto y contundente: “De lo que no se puede hablar hay que callar”, y la autora lo interpreta como un imperativo que comparte el pintor cuyas figuras aparecen rodeadas de un silencioso vacío, en el que el hueco de lo ausente enmarca lo presente. Porque los silencios cuentan y potencian lo dicho, como en la música atonal de Arnold Schönberg o la arquitectura exenta de ornamentos superfluos de Adolf Loos.

Si Wittgenstein diferenciaba entre lo ‘decible’ y lo que es ‘mostrable’, Schiele dice y muestra, a veces, más de lo soportable para una mirada pudorosa, y es que, para Carmona, “el arte puede mostrar porque tiene más de gesto, de caricia, incluso de disposición anímica, de tono vital, que de mera palabra. Y aun así es lenguaje”.

El paralelismo del pintor con Trakl no se limita a la sintaxis compartida de sus composiciones, sino que incumbe también a sus biografías. Por un lado, ambos representan una naturaleza desnuda de humanidad en la que se presiente la fantasmagórica presencia de la muerte. En palabras de Carmona, el poeta “nos hizo partícipes de otoños transfigurados, mecedores de llantos, de bosques callados y crepusculares, moribundos y dilatados, que recuerdan a las ciudades de Schiele”. Por otra parte, en el plano personal, a la común debilidad por sus respectivas hermanas, hay que sumar la prematura desaparición de los dos creadores: Schiele a los veintiocho años, tres días después que su mujer, víctimas ambos de la pandemia de gripe española de 1918; Trakl en 1914, con veintisiete, de una sobredosis de cocaína, culminación natural de sus tendencias suicidas.

Las continuas referencias a la emblemática novela de Robert Musil, ‘El hombre sin atributos’, cuyos personajes sufren de la misma anémica melancolía que las figuras de Schiele, vienen a complementar un empeño globalizador que no estaría completo sin las referencias a la obra de pintores contemporáneos, como Klimt, el padre de la Secesión, o Kokoschka, el otro gran expresionista austríaco. Pero también busca Carmona la huella de Schiele en la obra de artistas posteriores como Rothko, aunque pueda parecer excesivo ver en la disposición en franjas horizontales de algunos paisajes urbanos de aquel, un avance de la abstracción cromática del letón; o Bacon, también tachado de pornográfico por la incontinencia carnal de sus lienzos; o incluso Mondrian.

Definitivamente, puede que sea este el ensayo sobre arte de esta Feria.

Reseñado por Rafael Martín

 

 

 

Escrito por Carla Carmona

Carla Carmona (Sevilla, 1982) es Doctora en Filosofía por la Universidad de Sevilla. En la actualidad es profesora de Filosofía en la Universidad de Extremadura. Especializada en la Viena finisecular, ha publicado numerosos artículos acerca de la pintura y la cosmovisión de Egon Schiele, así como del pensamiento de Ludwig Wittgenstein y su dimensión estética. Cabe destacar su libro La idea pictórica de Egon Schiele: Un ensayo sobre lógica representacional (2012) y su labor como editora de la revista Egon Schiele Jahrbuch.

 

Ficha técnica

Traducción: Olalla García | Páginas: 152 | PVP: 16,00 €
PÁGINAS DEL LIBRO
CÓMPRALO EN LETRAS DE PAPEL

En este sugerente ensayo, Carla Carmona trata de reflejar la visión del mundo del pintor Egon Schiele destacando las relaciones de parentesco que se dan entre su obra y la de algunos de sus contemporáneos, principalmente Wittgenstein y Trakl. Asimismo, intenta esclarecer su gramática, en la medida en que el artista participó de la crisis del lenguaje característica de la Viena finisecular, aspecto generalmente negligido cuando se le cataloga expeditivamente de expresionista. Un libro iluminador sobre un momento fundamental de la cultura europea contemporánea.

 
 

CUENTO ANÓNIMO CHINO

El ciervo escondido
[Cuento. Texto completo.]Anónimo chino
Un leñador de Cheng se encontró en el campo con un ciervo asustado y lo mató. Para evitar que otros lo descubrieran, lo enterró en el bosque y lo tapó con hojas y ramas. Poco después olvidó el sitio donde lo había ocultado y creyó que todo había ocurrido en un sueño. Lo contó, como si fuera un sueño, a toda la gente. Entre los oyentes hubo uno que fue a buscar el ciervo escondido y lo encontró. Lo llevó a su casa y dijo a su mujer:-Un leñador soñó que había matado un ciervo y olvidó dónde lo había escondido y ahora yo lo he encontrado. Ese hombre sí que es un soñador.

-Tú habrás soñado que viste un leñador que había matado un ciervo. ¿Realmente crees que hubo un leñador? Pero como aquí está el ciervo, tu sueño debe ser verdadero -dijo la mujer.

-Aun suponiendo que encontré el ciervo por un sueño -contestó el marido- ¿a qué preocuparse averiguando cuál de los dos soñó?

Aquella noche el leñador volvió a su casa, pensando todavía en el ciervo, y realmente soñó, y en el sueño soñó el lugar donde había ocultado el ciervo y también soñó quién lo había encontrado. Al alba fue a casa del otro y encontró el ciervo. Ambos discutieron y fueron ante un juez, para que resolviera el asunto. El juez le dijo al leñador:

-Realmente mataste un ciervo y creíste que era un sueño. Después soñaste realmente y creíste que era verdad. El otro encontró el ciervo y ahora te lo disputa, pero su mujer piensa que soñó que había encontrado un ciervo que otro había matado. Luego, nadie mató al ciervo. Pero como aquí está el ciervo, lo mejor es que se lo repartan.

El caso llegó a oídos del rey de Cheng y el rey de Cheng dijo:

-¿Y ese juez no estará soñando que reparte un ciervo?

FIN