LA “MUJER SONRIENTE”, de MARGARET DRABBLE

http://impedimenta.es/prensa.php/vidas-completas

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“LOS NOVIOS”, cuento de Mario BENEDETTI

https://narrativabreve.com/2017/03/los-novios-mario-benedetti.html?utm_source=Newsletter+de+Narrativa+Breve&utm_campaign=4c71a5de18-Campa%C3%B1a+de+RSS&utm_medium=email&utm_term=0_eae174c202-4c71a5de18-172079222

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Cómo hará para conseguir sorprender siempre desde la sencillez, con ese discurso suyo que fluye suave, como la charla conocida de un amigo de toda la vida. Qué sana envidia.

CONVERSACIÓN ÍNTIMA CON LUCÍA BERLÍN

http://cultura.elpais.com/cultura/2016/12/15/babelia/1481824517_962145.html

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Lucía Berlín

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LLUVIA QUE NO LIMPIA (relato)

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LLUVIA QUE NO LIMPIA   (pinchar sobre el enlace)

LA SANCIÓN (relato)

LA SANCIÓN

(Versión sobre el original homónimo de Jaques Sternberg)

    Después de un largo periodo de confusión, se reunió la asamblea. Si querían recuperar la normalidad, había que simplificar las costumbres y las leyes. Todos estuvieron de acuerdo. No podían evitar que los delitos fueran diversos, pero agilizaría mucho el sistema judicial, una de las mayores rémoras sociales, que la sanción fuese una, siempre la misma. Les llevó toda la noche alcanzar el consenso. No obstante, con las primeras luces del alba, la nueva ley quedó aprobada y así se promulgó para conocimiento de todos los ciudadanos. No se contemplaron excepciones.

Desde entonces, tras un juicio breve, un puro trámite, se introduce al condenado en un túnel interminable. En el piso de la propia sala del tribunal se ha practicado una trampilla. A través de ella se desciende al reo mediante un mecanismo de arnés y poleas que luego se recuperan para sucesivos usos. Se lo deja entre los rieles de una vía ferroviaria. Un foco a su espalda advierte del sinfín del túnel.

 Al cerrarse la trampilla, el convicto queda a su albur. Entonces suena el primer pitido, todavía lejano, que se irá repitiendo con distinta frecuencia e intensidad. El penado sabe lo que le espera, se lo dice su instinto, y empieza a correr. Trata de escapar empujado por un impulso primario, el de conservar la vida. La urgencia del caso no le permite plantearse otra alternativa. Intento vano. Huir es imposible porque el túnel no tiene fin.

El condenado corre cada vez más aprisa. Los pitidos a su espalda le dan alas, son su combustible. Corre hasta perder el aliento, y sin aliento, sigue corriendo. Impensable parar ni rendirse. Tras el último pitido casi pegado a la nuca, el reo cae muerto sobre la vía, el cuerpo desparramado en ángulos imposibles. El último latido que bombea la sangre estalla en surtidor que se abre paso garganta arriba con la fuerza de una boca de riego del servicio municipal. Se tiñen las traviesas con un líquido espeso y oscuro que nadie verá nunca.

Es poco probable que el siguiente penado caiga en el mismo punto. Y aunque lo hiciera, la luz que adivinó a su espalda cuando lo descendieron a la vía habrá quedado demasiado atrás. Por delante,  será lo único capaz de constatar, solo hay oscuridad sin esperanza.

El sistema es perfecto. No presenta resquicios y resulta barato. También es limpio: del reciclaje se encargan las ratas. No se ha dejado nada al azar. De hecho, ningún  tren ha circulado nunca por aquellas vías.

© Esther Zorrozua, 23 octubre 2013

 

http://es.wikipedia.org/wiki/Jacques_Sternberg

Belgian Writer Jacques Sternberg

LA RUTINA, relato

http://iraultzaaskerria.com/blog/la-rutina/